| 30 Diciembre 2011
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Opinión
La celebración de la Navidad ha ido evolucionando con el tiempo además de encerrar una simbología.
Enviado por Remedios G. V.
Llamamos Navidad al día 25 de diciembre, en que se celebra el nacimiento del niño Jesús, pero también denominamos con este nombre al periodo de 12 días que va desde la noche de Nochebuena hasta el día de Reyes. En realidad, no se conoce la fecha exacta del nacimiento.
Inicialmente éste fue celebrado por los cristianos de Egipto el 6 de enero, y esta costumbre fue extendiéndose gradualmente por todo el Oriente hasta el siglo IV.
La Iglesia occidental posteriormente adoptó el 25 de Diciembre como verdadera fecha, con el fin de cristianizar la celebración pagana del Solsticio de Invierno, fiesta que abarcaba del 25 de diciembre al 6 de enero. En estos días, los paganos encendían grandes hogueras en la cima de las montañas para estimular simbólica o mágicamente al sol a incrementar la duración de los días y calentar de nuevo la Tierra.
Esta costumbre ha ido evolucionando hasta hoy, en que se pueden ver vestigios de ella en el alumbrado de las calles y las casas y en las lucecitas encendidas del árbol de Navidad.
El hecho de que la celebración de la Navidad haya encajado con tanta naturalidad en la fiesta pagana del Solsticio de Invierno nos habla con claridad del significado profundo que tiene este día: en el momento más oscuro y frío del año, cuando el sol parece alejarse y la tierra dormita agotada por el largo trabajo, el ser humano tiene la necesidad de invocar el calor y la luz para que la tierra renazca y todo florezca de nuevo.
Pero para ser dignos de recibir esta gran Luz, hemos de ser capaces de encender una luz dentro de nosotros. Por este motivo, sólo entendieron entonces el milagro quienes habían conservado en sí mismos la luz de la inocencia y la pureza de corazón (los pastores) y aquellos que tenían la luz del conocimiento (los Reyes Magos).
Interpretación de la festividad
Cuando decoremos la casa durante esta época podemos preparar una mesa que acoja a los personajes del Nacimiento (mejor si han sido elaborados por nosotros mismos). Sobre una tela azul María y José van en camino hacia el pesebre. Cada día se va añadiendo un nuevo elemento a este cuadro (La primera semana del Adviento objetos pertenecientes al reino mineral; la segunda, al reino vegetal; la tercera, al reino animal y la última al ser humano) y cada día María y José avanzan u n pasito, hasta que, por fin, en la Nochebuena lleguen al portal y el día de Navidad aparezca el Niño.
Estos personajes ofrecen una rica simbología:
María es el arquetipo del alma humana que se prepara para crecer y transformarse.
José es el protector, el padre que cuida. Representa también la naturaleza corpórea humana, es decir la base física para la existencia en la Tierra.
Los pastores cuidan a criaturas necesitadas de protección que les han sido confiadas. Ellos están abiertos a las palabras del Ángel, representan la apertura a lo divino, las fuerzas del corazón, de la devoción y la reverencia.
El burro y el buey representan la naturaleza, la tierra.
El Niño nació en la primera Navidad, pero ha de nacer también en nosotros. El es el niño del espíritu en el seno del alma. Representa la Vida, todo lo que nace en nosotros con luz.
El tiempo antes de la Navidad está entretejido de misterio. Grandes y bellos recuerdos se crearán en las horas empleadas con la familia elaborando cosas juntos, como adornos navideños o pequeños regalos para otros.
El significado de la Navidad para los niños
Cuando las tropas nazis ocuparon Noruega, la psicoanalista sueca Stefi Pedersen sirvió de guía a un grupo de refugiados que huían hacia Suecia, entre los que había varios niños.
Obligados a huir en lo más crudo del invierno, habían llevado consigo, en una mochila a sus espaldas, sólo aquello que le resultaba absolutamente imprescindible. Casualmente, Pedersen abrió la mochila de uno de los niños y allí encontró, entre las escasas provisiones, una estrellita de plata de las que suelen colgarse del árbol de Navidad. Intrigada por su hallazgo, decidió examinar las pertenencias de los demás niños, y una y otra vez, encontró adornos de Navidad.
A la luz de esta historia podemos vislumbrar el significado que para el alma infantil tiene la celebración de las fiestas, y muy especialmente, la de Navidad.
Llamamos Navidad al día 25 de diciembre, en que se celebra el nacimiento del niño Jesús, pero también denominamos con este nombre al periodo de 12 días que va desde la noche de Nochebuena hasta el día de Reyes. En realidad, no se conoce la fecha exacta del nacimiento.
Inicialmente éste fue celebrado por los cristianos de Egipto el 6 de enero, y esta costumbre fue extendiéndose gradualmente por todo el Oriente hasta el siglo IV.
La Iglesia occidental posteriormente adoptó el 25 de Diciembre como verdadera fecha, con el fin de cristianizar la celebración pagana del Solsticio de Invierno, fiesta que abarcaba del 25 de diciembre al 6 de enero. En estos días, los paganos encendían grandes hogueras en la cima de las montañas para estimular simbólica o mágicamente al sol a incrementar la duración de los días y calentar de nuevo la Tierra.
Esta costumbre ha ido evolucionando hasta hoy, en que se pueden ver vestigios de ella en el alumbrado de las calles y las casas y en las lucecitas encendidas del árbol de Navidad.
El hecho de que la celebración de la Navidad haya encajado con tanta naturalidad en la fiesta pagana del Solsticio de Invierno nos habla con claridad del significado profundo que tiene este día: en el momento más oscuro y frío del año, cuando el sol parece alejarse y la tierra dormita agotada por el largo trabajo, el ser humano tiene la necesidad de invocar el calor y la luz para que la tierra renazca y todo florezca de nuevo.Pero para ser dignos de recibir esta gran Luz, hemos de ser capaces de encender una luz dentro de nosotros. Por este motivo, sólo entendieron entonces el milagro quienes habían conservado en sí mismos la luz de la inocencia y la pureza de corazón (los pastores) y aquellos que tenían la luz del conocimiento (los Reyes Magos).
Interpretación de la festividad
Cuando decoremos la casa durante esta época podemos preparar una mesa que acoja a los personajes del Nacimiento (mejor si han sido elaborados por nosotros mismos). Sobre una tela azul María y José van en camino hacia el pesebre. Cada día se va añadiendo un nuevo elemento a este cuadro (La primera semana del Adviento objetos pertenecientes al reino mineral; la segunda, al reino vegetal; la tercera, al reino animal y la última al ser humano) y cada día María y José avanzan u n pasito, hasta que, por fin, en la Nochebuena lleguen al portal y el día de Navidad aparezca el Niño.
Estos personajes ofrecen una rica simbología:
María es el arquetipo del alma humana que se prepara para crecer y transformarse.
José es el protector, el padre que cuida. Representa también la naturaleza corpórea humana, es decir la base física para la existencia en la Tierra.
Los pastores cuidan a criaturas necesitadas de protección que les han sido confiadas. Ellos están abiertos a las palabras del Ángel, representan la apertura a lo divino, las fuerzas del corazón, de la devoción y la reverencia.
El burro y el buey representan la naturaleza, la tierra.
El Niño nació en la primera Navidad, pero ha de nacer también en nosotros. El es el niño del espíritu en el seno del alma. Representa la Vida, todo lo que nace en nosotros con luz.
El tiempo antes de la Navidad está entretejido de misterio. Grandes y bellos recuerdos se crearán en las horas empleadas con la familia elaborando cosas juntos, como adornos navideños o pequeños regalos para otros.
El significado de la Navidad para los niños
Cuando las tropas nazis ocuparon Noruega, la psicoanalista sueca Stefi Pedersen sirvió de guía a un grupo de refugiados que huían hacia Suecia, entre los que había varios niños.
Obligados a huir en lo más crudo del invierno, habían llevado consigo, en una mochila a sus espaldas, sólo aquello que le resultaba absolutamente imprescindible. Casualmente, Pedersen abrió la mochila de uno de los niños y allí encontró, entre las escasas provisiones, una estrellita de plata de las que suelen colgarse del árbol de Navidad. Intrigada por su hallazgo, decidió examinar las pertenencias de los demás niños, y una y otra vez, encontró adornos de Navidad.
A la luz de esta historia podemos vislumbrar el significado que para el alma infantil tiene la celebración de las fiestas, y muy especialmente, la de Navidad.




















